La idea del Mussol fue, en su momento (con la apertura del pionero, el de la calle Casp, en 1994) una aventura rompedora y temeraria. Significaba traer la cocina tradicional de las masías catalanas en el corazón de una gran ciudad. Platos elaborados, la mayoría, a la brasa, con carbón vegetal. Además, en la amplia barra situada a la entrada, se puede degustar un surtido de tapas y latas, para tomar el aperitivo antes de sentarse a la mesa y disfrutar, sobre todo, con el típico pan de torta con tomate.
El éxito acompañó, enseguida, la aventura del Mussol de Casp.